Excelente ejemplar de microscopio solar fabricado en latón, tiene grabado el nombre del reputado fabricante John “Dollond. London”, en una placa de latón con un mecanismo circular con dos palometas de ajuste de engranajes para la rotación y variación del ángulo del espejo rectangular que está montado en un marco de latón. También tiene dos grandes tornillos para fijarse a una superficie vertical. El cuerpo principal del microscopio tiene un tubo óptico con tres lentes de proyección, este tiene dos secciones la primera, de mayor diámetro y la segunda es donde se encuentran las lentes de aumento. El tubo finaliza en una pletina donde se introduce la preparación a observar. Este microscopio es uno de los primeros modelos fabricados, muy simple y con pocos accesorios.

Su estuche original, elaborado en caoba, tiene 27 cm x 17,5 de ancho y 8,5 de alto. Sus uniones están realizadas en cola de milano y contiene un juego de 6 lentes de aumento y tres tipos de portaobjetos de latón de uno, cuatro y seis orificios, además de un “live box” rectangular para realizar observaciones en vivo.

John Dollond (1706-1761) y su hijo Peter Dollond (1731-1820), fueron dos ópticos con gran fama, establecidos en Londres. Fabricaron microscopios y telescopios y tuvieron clientes muy distinguidos, así sus telescopios navegaron con el almirante Nelson y el capitán Cook. Otros clientes famosos fueron Leopold Mozart, Federico el Grande y Thomas Jefferson.

Un microscopio solar

Se denominó “microscopio solar” porque utiliza los rayos solares como fuente de luz para conseguir una imagen ampliada y proyectada en una pantalla de la que se obtiene en el microscopio. Farenheit y posteriormente Lieberkhün incorporaron el espejo como fuente de luz. Este lo mantenía un ayudante en el exterior y lo iba orientando según el sol cambiaba para facilitar la iluminación del aparato. John Cuff mejoró el diseño haciendo un espejo orientable que estaba unido al aparato. Fabricantes destacados de este tipo de microscopios fueron: Pritchard y Dollon en Inglaterra, Chevalier en Francia y Ploosl en Alemania. En algunos modelos como el de Charles Chevalier de 1830 el aparato tiene un trípode para emplazarlo fácilmente.

Las sesiones de proyección de imágenes con microscopios solares comenzaron en 1855, tuvieron un gran éxito y con la proyección de imágenes consiguieron transformar una observación estrictamente personal en un espectáculo público, así el aparato consigue que una pulga que se encuentra en la platina tenga en la pantalla un tamaño de 1,5 metros. Las imágenes que se consiguen proyectar tienen buena calidad, si es a pocos aumentos. Con este microscopio, del que se hicieron algunas variantes, permitió popularizar el mundo microscópico mediante sesiones públicas, en las que había que satisfacer el coste de la entrada. Así se anunciaba una Sesión del Microscopio Solar en Londres. “En el n.° 24 de Piccadilly, hoy y todos los días de esta semana, desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde, se puede ver una gran variedad de nuevas ciencias ocultas… si sale el sol, el Dr. Katterfelto… con la ayuda de su nuevo microscopio solar, mostrará muchas maravillas maravillosas…; [Prospecto anunciando maravillas maravillosas, maravillas y maravillas que se podrán disfrutar con el microscopio solar…si sale el sol.] Posteriormente, como fuente de iluminación el sol fue sustituido por lámparas incandescentes.