De una manera histórica y simplificada se ofrece la siguiente clasificación de los microscopios en: lentes o lupas de mano, microscopios simples y microscopios compuestos.

Lente de una lupa biconvexa con dos lentes complementarias

Las lentes o lupas de mano son las conocidas como lupas de bolsillo. La lente de aumento va montada en un anillo de metal o plástico y consigue aumentos de 6 a 10 diámetros. En la figura se observa la combinación de vidrios que lleva para corregir las aberraciones y obtener una imagen sin distorsión ni color (aberraciones cromáticas). Pueden tener un diafragma para regular la luz, consiguiéndose así imágenes de alta calidad de hasta 20 aumentos. En la colección están las siguientes 26, 26a, 29a,31 y 34.

Microscopios simples

Sistema de lentes de aumento

Los microscopios simples consisten en una lupa montada en un sistema mecánico que le permita un movimiento suave de enfoque. El objeto o muestra a observar está situado en un soporte o platina que tiene un orificio central para permitir el paso de los rayos de luz que envía reflejados el espejo situado en la base del aparato. El aumento se consigue mediante un solo sistema de lentes. Así son los primeros microscopios de la colección nº 25 a 27.

59. Microscopio monocular compuesto. J. Parkes & son. Birmingham. c.1850

Los microscopios compuestos producen una imagen ampliada por medio de dos sistemas ópticos (formado cada uno por una o más lentes) que actúan sucesivamente. Se distingue de un microscopio simple o lupa en que ésta amplía el objeto mediante un solo sistema óptico (generalmente una sola lente). Los microscopios compuestos sirven para obtener grandes ampliaciones, entre 40 y 1.500 veces de un objeto transparente, el cual es iluminado desde el otro lado, al trasluz (iluminación transparente).